"El colateral somos nosotros": la historia de Wagon, de San Diego al TOK120
Cuando un proyecto empieza, todavía no tiene facturación que enseñar ni activos que poner sobre la mesa. Lo que un inversor evalúa entonces es a las personas. Juan Cañero y Edu Galindo lo tienen tan claro que lo dicen sin rodeos: "El colateral somos nosotros".
Les ha funcionado. De todos los alumnos de esta edición del TOK120, ellos son los que más han conseguido vincularse con inversores y captar capital para su proyecto, Wagon. Miguel Caballero, CEO de Tutellus, lo pone a menudo como ejemplo de lo que significa emprender en fase inicial. Tutellus también ha entrado en el proyecto, con una participación del 5 %.
Un novillero y un surfista
Juan tiene 22 años. Estudió Derecho en Madrid, montó una empresa de eventos con amigos DJs en segundo de carrera e hizo prácticas en un despacho y en una gran consultora. Y descubrió que aquello no era lo suyo. Mientras tanto entró en una escuela taurina, casi de broma, con tres amigos. Los otros tres lo dejaron, él siguió, y en un año debutó como novillero en Cenicientos, el 15 de agosto, en una plaza a la que nadie quería ir.

"Cuando tienes miedo, tu cuerpo se quiere tapar, como en el boxeo. En el toreo tienes que hacer lo contrario, abrirte y confiar", contó en El Bloque. "Es una lucha continua de hacer lo contrario de lo que tu cuerpo te pide."
Edu empezó a competir en surf a los 8 años. Sus padres lo mandaron un año a Estados Unidos a aprender inglés y le tocó California, sin hablar una palabra del idioma. Ganó la liga de surf de California, un entrenador universitario se fijó en él y a los 17 firmó una beca para el equipo de surf de la universidad. Después de tres años en Huntington Beach se mudó a San Diego.
Allí se conocieron, curiosamente, en una corrida de toros en California. Juan acababa de llegar solo, enviado por sus padres para alejarlo del toreo, y con una pregunta en la cabeza: "ya he decidido que no voy a ser torero, ¿qué hago con mi vida?".
Qué es Wagon
Los dos llevaban tiempo invirtiendo y empezaron a compartir con amigos lo que hacían. Pronto el teléfono no paraba, con amigos y conocidos que preguntaban cuándo comprar, cuándo vender y qué hacer con cada noticia. Ahí vieron la idea. Si tanta gente les seguía, seguro que había muchos más inversores en su misma situación.
Wagon es una plataforma donde quien sabe invertir puede crear su propia estrategia, combinando acciones tokenizadas y criptoactivos, y abrirla a otros. El creador elige una comisión sobre el rendimiento y solo cobra si quien invierte en su estrategia también gana, así que los incentivos quedan alineados. La versión actual ya funciona con unos 80 activos y un filtro de liquidez mínima para proteger a quien invierte. El siguiente paso es cerrar la auditoría de los contratos inteligentes antes de abrirla al público.
Lo que aprendieron en el TOK120
Cuando entraron en Tutellus, el plan era otro. Juan estaba aprendiendo a programar y la idea era conseguir financiación para contratar a desarrolladores que lo construyeran por ellos. A medida que avanzaba el programa vieron que podían hacerlo ellos mismos, y lo hicieron, "con mucho trabajo y muchísimos errores de novato".

Juan lo explica por el entorno: "Es muy importante el ambiente con el que te juntas. Ver que es normal la situación en la que estás y tener mentores que te dicen dale por aquí, no tengas miedo". Edu destaca la otra cara, que en las clases nadie tenía miedo a enseñar su producto ni a equivocarse, y que cada corrección de la semana estaba aplicada al día siguiente.
Esa velocidad es la que Miguel señala. "Los buenos marineros son los que saben cambiar las velas cuando cambia el viento." Aceptar el cambio como algo positivo es, según él, una de las habilidades más importantes para un emprendedor en fase inicial. Y es también lo que hace creíble eso de que el colateral son ellos. Un inversor que apuesta por Juan y Edu sabe que, si el viento cambia, van a mover las velas.
Del TOK120 al WC2140
La semana de la final del Investors Day, Wagon se presentó en Barcelona en el concurso del WC2140. Juan y Edu cruzaron el charco para estar allí, y antes se sentaron en El Bloque a contar su historia.
Dos chavales de veintipocos años que llegaron con una idea y se van con un producto funcionando, inversores detrás y una forma de trabajar aprendida en el TOK120.