Hay un problema en la construcción española del que se habla poco y que se agrava cada año: falta gente. Desde 2008, el sector perdió una parte enorme de su mano de obra cualificada, y los que quedan son cada vez más caros y más difíciles de encontrar. Las obras se retrasan, la productividad cae y, al final del mes, las cuentas de las constructoras lo notan.

Jordi Porras conoce ese problema de memoria. Lleva más de tres décadas en la construcción, dirigiendo su propia constructora. Y en lugar de resignarse a sufrirlo, decidió, junto a su hijo, convertirlo en un negocio: RMAQ Rentals, uno de los tres finalistas de la última edición del Investors Day de Tutellus.

Un nicho que los grandes no miran

La idea de RMAQ es tan sencilla como potente: alquiler de maquinaria ligera de construcción. Mini excavadoras, cargadoras y volquetes de una a tres toneladas. Máquinas pequeñas, fáciles de manejar, que no requieren años de experiencia para operar.

¿Por qué ahí? Porque es un segmento que las grandes empresas de alquiler desatienden. Están enfocadas en la maquinaria pesada (elevadores, giratorias de cinco o diez toneladas), y la mini maquinaria la tienen casi como un extra. El resultado es un mercado con mucha demanda y poca oferta. Como lo cuenta el propio Jordi hijo: "máquinas hay muchas, minimáquinas muy pocas". Ellos lo saben porque llevan años alquilándolas para su propia obra y, cada vez que necesitan una, tienen que ponerse en la cola o esperar semanas.

La propuesta de valor es concreta: una de estas máquinas hace el trabajo de tres o cuatro operarios. En un sector al que le falta personal, eso no es un lujo, es una solución. El cliente reserva la máquina por una aplicación, RMAQ se la entrega en la obra, la usa y la devuelve. Sencillo.

Conocer el problema desde dentro

Lo que distingue a RMAQ no es solo la idea, es quién está detrás. Jordi padre lleva más de 30 años en la construcción. Su constructora será, de hecho, el primer cliente de RMAQ. Eso significa que no están apostando por un mercado que imaginan desde fuera: lo viven cada día, conocen a los profesionales que sufren la falta de personal y saben exactamente qué máquina hace falta, porque son ellos los que la necesitan.

Y hay una visión de futuro detrás. Los Porras no piensan quedarse en el alquiler de minimáquinas: ven un sector que, tarde o temprano, tendrá que modernizarse, con maquinaria más innovadora, tecnología que resuelva la falta de mano de obra, y quieren ser quienes lideren ese cambio. Como resumió Jordi hijo, la construcción "es un sector tradicionalmente muy chapado a la antigua", y ellos quieren ir a enseñarle que se puede hacer mejor.

¿Y dónde entra la tokenización?

Aquí está lo interesante, y lo que conecta a RMAQ con el mundo de Tutellus. Un negocio de alquiler de maquinaria necesita una cosa por encima de todo para crecer: capital para comprar más máquinas. Cuantas más máquinas en la flota, más días de alquiler facturables. El límite al crecimiento es, básicamente, cuánta maquinaria pueden financiar.

La tokenización resuelve eso de una forma nueva. En lugar de depender de un banco o de unos pocos socios grandes, RMAQ abre la inversión a cualquiera: trocea el negocio para que se pueda entrar desde importes pequeños, con la maquinaria física como respaldo real detrás. El inversor pone capital, ese capital compra máquinas, las máquinas generan ingresos por alquiler. Un activo tangible, que se puede tocar, respaldando la inversión.

Es, en el fondo, de lo que va la filosofía de los Real World Assets: llevar negocios reales y rentables al terreno de la Web3, para que la creación de riqueza no quede reservada a unos pocos.

Del TOK120 al escenario de Barcelona

RMAQ llegó a la final del Investors Day tras meses de incubación en el ecosistema de Tutellus, dentro de un proceso que arranca con cientos de proyectos y va filtrando hasta dejar a los pocos que suben al escenario. El 18 de septiembre, en la final celebrada en Barcelona, RMAQ defendió su proyecto ante un jurado y ante la comunidad, que respaldó su propuesta.

Pero lo importante no es el evento en sí. Es lo que representa: un negocio de toda la vida, con oficio y experiencia detrás, encontrando en la tokenización el camino para crecer. Padre e hijo, treinta años de obra, y una idea sencilla para modernizar un sector que lo necesita.

Como dicen ellos mismos, no quieren cambiar el sector de la construcción. Quieren sumarse al cambio que es inevitable. Y hacerlo, esta vez, con la comunidad detrás.