Sin batería en la autopista: la historia de E-CHARGE y la carga eléctrica en Colombia
Colombia está comprando coches eléctricos a buen ritmo. Según los datos que compartió Gustavo Blanco en la final del Investors Day, ya son eléctricos dos de cada diez vehículos que se venden en el país. El problema aparece cuando hay que cargarlos. Hoy hay unos 120 coches eléctricos por cada punto de carga público, frente a unos 10 en España o unos 8 en China. Y la proporción empeora cada mes, porque los coches se venden mucho más rápido de lo que se instalan cargadores.
Gustavo lo comprobó en primera persona. Es español, lleva 15 años viviendo en Colombia y un día decidió comprarse un coche eléctrico para entender el mercado. Se quedó sin batería en mitad de la autopista, con sus dos hijas en el asiento de atrás. Esa experiencia le mostró dónde estaba la oportunidad. En sus palabras, decidió "ser parte de la solución y no del problema".

Un negocio de infraestructura
E-CHARGE instala y opera puntos de recarga para vehículos eléctricos. Los ubica en centros comerciales, hoteles y otros espacios cedidos con contratos a largo plazo, y cobra por la energía que vende en cada recarga.
El modelo se alimenta a sí mismo. Más estaciones atraen más usuarios, más usuarios generan más recargas, y esas recargas permiten financiar nuevas estaciones. Gustavo lo describió como una bola de nieve que crece con cada punto que se instala.
Lo más llamativo es cómo ha llegado hasta aquí. Sin acceso a la banca y sin capital de partida, E-CHARGE ha puesto en marcha 22 estaciones, supera las 2.000 sesiones de carga y gestiona cerca de 800.000 dólares en activos. Lo ha conseguido financiando cada estación con préstamos participativos, estación a estación.
Las preguntas del jurado
En la final, el jurado puso a prueba el modelo con preguntas directas, y las respuestas ayudan a entender el negocio.
¿Por qué no lo hacen las grandes petroleras? En Colombia, el gran operador de gasolineras ya tiene red y espacio. Según Gustavo, para ellos la carga eléctrica es una inversión de marketing y no su negocio principal. E-CHARGE, en cambio, se dedica solo a la electromovilidad.
¿Y si la gente carga en casa? Carlos Salinas, miembro del jurado, planteó que la carga doméstica podría reducir la demanda con el tiempo. Gustavo respondió con dos matices. En Colombia, instalar un cargador en casa resulta inviable en la gran mayoría de los casos por la infraestructura eléctrica. Y la carga más rentable es la de trayecto y destino, la que necesita quien sale a la carretera y hoy apenas está cubierta.
¿Qué pasa si cambia el precio de la energía? Entre los objetivos de la compañía está convertirse en autoconsumidora, con paneles solares y almacenamiento propio cuando la red tenga tamaño suficiente, para controlar el coste que más pesa en la operación.
Dónde entra la tokenización
Hasta ahora, E-CHARGE ha crecido financiando cada estación de forma casi manual. La tokenización permite ordenar y acelerar ese proceso, porque cada estación es un activo físico que genera ingresos por uso y puede financiarse abriendo la inversión a una comunidad. Menos dependencia de la banca y más velocidad para instalar puntos de carga en un mercado que los necesita cada mes.

Es la lógica de los Real World Assets aplicada a una infraestructura que se ve y se usa todos los días.
Finalista del Investors Day
E-CHARGE llegó a la final del Investors Day tras meses de trabajo dentro del ecosistema de Tutellus. El 18 de septiembre, en Barcelona, Gustavo defendió su proyecto ante el jurado y ante la comunidad, y fue uno de los tres finalistas que recibieron el respaldo de la DAO.
Una autopista, una batería vacía y dos niñas en el asiento de atrás. A veces un negocio empieza así, con un problema que alguien decide resolver en lugar de sufrirlo.