Europa atraviesa un momento clave para el ecosistema cripto, la tokenización de activos y las infraestructuras financieras basadas en blockchain. Entre nuevas normas, avances técnicos y tensiones estructurales, la pregunta de fondo es clara: si estamos construyendo un nuevo sistema financiero o simplemente trasladando el anterior a otra tecnología.
En esta sesión de El Bloque Onchain, Miguel Caballero conversa con Cris Carrascosa, abogada y CEO de ATH21, sobre el estado real de la regulación cripto en Europa y lo que empieza a dibujarse de cara a 2026.
¿MiCA es un freno o una oportunidad real para los proyectos cripto?
MiCA ha sido recibida con escepticismo por parte del ecosistema, pero el análisis práctico muestra un matiz importante. En el ámbito de los utility tokens, el reglamento ofrece uno de los procesos regulatorios más claros y ágiles dentro del marco europeo.
Hoy, emitir un utility token bajo MiCA es viable, razonablemente rápido y con seguridad jurídica. Esto permite a proyectos lanzar productos reales sin navegar en zonas grises constantes. El problema aparece cuando el foco se desplaza a proveedores de servicios cripto y a stablecoins, donde las exigencias estructurales siguen siendo altas y poco flexibles para startups o modelos muy especializados.
¿Por qué Europa sigue rezagada en stablecoins en euros?
Uno de los grandes cuellos de botella del ecosistema europeo es la falta de stablecoins en euros que sean realmente funcionales y multichain. La dependencia histórica del sistema bancario tradicional y la escasez de entidades de dinero electrónico han retrasado la llegada de un “euro onchain” competitivo.
Esto tiene consecuencias directas: limita casos de uso en pagos y DeFi, encarece la operativa y empuja a muchos proyectos europeos a utilizar stablecoins en dólares, incluso dentro de un entorno regulado en la Unión Europea.
¿Hasta dónde llega la tokenización financiera en Europa?
La tokenización de instrumentos financieros avanza, pero con límites claros. Las infraestructuras de mercado reguladas siguen funcionando como ecosistemas cerrados. Los tokens emitidos dentro de estas plataformas no pueden circular libremente fuera de ellas, lo que reduce la composabilidad con DeFi y otros protocolos abiertos.
Aun así, se empieza a perfilar un avance relevante: la autorización paneuropea. Este enfoque permitiría que una infraestructura financiera opere en toda la Unión Europea sin replicar procesos regulatorios país por país, algo clave para escalar modelos tokenizados con eficiencia.
¿Está Estados Unidos realmente por delante de Europa?
La narrativa habitual presenta a Estados Unidos como el epicentro de la innovación cripto, pero la realidad es menos épica. El acceso al sistema estadounidense suele estar reservado a proyectos con un músculo financiero muy elevado.
Europa, con todas sus fricciones, ofrece un marco más equilibrado para empresas pequeñas y medianas que quieren cumplir la normativa. En varios aspectos de tokenización y activos digitales, el continente está incluso más avanzado que EE. UU., aunque su ritmo sea más lento.
¿Qué papel juegan Bitcoin y la autocustodia en este contexto regulado?
Más allá de normas y supervisión, Bitcoin sigue representando una idea incómoda para cualquier sistema financiero: la autocustodia como forma de soberanía patrimonial.
El debate ya no gira tanto en torno a declarar o no, sino en hasta qué punto es razonable exigir transparencia absoluta sobre el patrimonio digital en un contexto de riesgos crecientes de seguridad, filtraciones de datos y ataques dirigidos a usuarios.
¿Cómo está cambiando el perfil del profesional legal en cripto?
El avance de Web3 y la tokenización está transformando también el ámbito legal. El abogado financiero tradicional resulta insuficiente para este nuevo entorno. El futuro apunta a perfiles híbridos, capaces de entender regulación, tecnología blockchain, infraestructuras financieras y modelos de negocio digitales de forma integrada.
La regulación no actúa como un freno inevitable, sino como un filtro. Los proyectos que comprenden bien el marco legal y técnico tienen más opciones de escalar de forma sostenible.
La regulación cripto en Europa no está diseñada para replicar sin más el sistema financiero tradicional, pero tampoco permite una disrupción sin control. El equilibrio es incómodo, lento y lleno de fricciones.
MiCA abre oportunidades reales en ciertos ámbitos, evidencia retrasos claros en otros —como las stablecoins en euros— y obliga a los proyectos a madurar antes. El futuro no será puramente TradFi ni puramente cripto: será híbrido, técnico y exigente.
Esta conversación forma parte de El Bloque Onchain, el congreso online y gratuito de Tutellus donde builders e inversores analizan DeFi, tokenización y regulación desde la práctica y no desde el discurso vacío.
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