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Stakiny y Tokenización de equity en empresas privadas: cómo convertir participaciones en activos líquidos y negociables

Stakiny y Tokenización de equity en empresas privadas: cómo convertir participaciones en activos líquidos y negociables

Durante El Bloque Onchain, Miguel Caballero presentó una tesis que apunta a uno de los mayores bloqueos estructurales del sistema financiero actual: la ilicuidez del equity en empresas privadas.

El proyecto, llamado Stakiny, busca construir una infraestructura de tokenización, negociación y liquidación para que las participaciones de compañías privadas puedan operar con una lógica de mercado real. No como promesa futura, sino como activo utilizable en el presente.

La pregunta que sobrevuela todo el panel es incómoda y muy concreta: si ya existen mercados líquidos para empresas cotizadas, ¿por qué el equity privado sigue siendo un activo prácticamente inmóvil?

¿Qué problema real tiene hoy el equity de empresas privadas?

Invertir en empresas privadas suele implicar procesos largos, acceso restringido y, sobre todo, falta total de liquidez. Una vez dentro, vender es complicado, lento o directamente imposible salvo eventos extraordinarios.

Esto afecta a fundadores, empleados con stock options e inversores tempranos. En la práctica, gran parte del valor creado queda atrapado durante años en estructuras difíciles de mover.

La tokenización de equity apunta precisamente a ese cuello de botella.

¿Qué propone Stakiny exactamente?

La propuesta se resume en una idea clara: equity nativo, tokenizado y negociable. No se trata de un token que replica de forma indirecta un activo, sino de participaciones con derechos económicos y políticos, equivalentes a las participaciones sociales tradicionales, pero en formato digital.

Stakiny aspira a cumplir dos funciones simultáneas. Por un lado, ofrecer la infraestructura para tokenizar el equity de empresas privadas. Por otro, habilitar un mercado secundario P2P, donde compradores y vendedores puedan intercambiar esas participaciones con un sistema de órdenes y liquidación claro.

El objetivo es reducir fricción: menos intermediarios, menos ventanas cerradas y más capacidad de operar cuando existe oferta y demanda real.

Por qué el equity privado es “la gran oportunidad”

Miguel lo plantea con una comparación muy simple: si quieres exposición a empresas públicas (Tesla, Nvidia, Microsoft), hay mercados tradicionales para hacerlo. Tendrás intermediarios y horarios, sí, pero puedes.

La diferencia brutal aparece con lo privado:

si quieres comprar equity de una empresa privada (como Tutellus, o la mayoría de startups y pymes), lo normal es que no puedas, o que te lleve meses, o que sea un proceso reservado a unos pocos.

Y aquí entra la cifra clave: las sociedades limitadas representan prácticamente todo el tejido empresarial. Es un océano inmenso… y con una gran carencia: liquidez.

Por qué Stakiny se regula fuera de Europa

Aquí llega el punto que genera debate (y clicks): Miguel afirma que hacerlo en Europa hoy es inviable. Lo verbaliza así: “con la regulación que tenemos en Europa y en España… es imposible”.

La decisión estratégica fue desarrollar el proyecto en El Salvador, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Activos Digitales. El enfoque no es evitar regulación, sino operar con compliance completo en un entorno que permita iterar y lanzar producto sin bloquearlo desde el inicio.

¿Qué casos de uso hacen viable la tokenización de equity?

El panel aterriza el modelo en tres escenarios muy concretos.

Por un lado, permitir liquidez parcial para fundadores y accionistas, sin necesidad de venderlo todo ni esperar a un exit. Por otro, habilitar ampliaciones de capital tokenizadas, donde la empresa pueda captar inversión con menos fricción y más continuidad. Y, finalmente, ofrecer una vía realista de liquidez para empleados con equity, más allá de la promesa de un futuro incierto.

En conjunto, el cambio es cultural: tratar el equity como un activo gestionable, no como un papel inmóvil.

Cómo funciona por dentro

En la demo, Miguel enseña una versión en testnet (Sepolia) y adelanta el salto a Polygon cuando la licencia esté lista.

El flujo está diseñado para ser sencillo: registro con KYC, fondeo en USDT, acceso a un marketplace con órdenes de compra y venta, firma de operaciones y liquidación. La experiencia está pensada para móvil y se apoya en herramientas como Human Wallet, con autenticación biométrica para reducir fricción.

El punto que queda claro es que la experiencia busca parecerse a “invertir en una empresa cotizada”, pero aplicado a compañías privadas.

¿Qué cambia si este modelo escala?

La tokenización de equity no busca mejorar ligeramente el sistema existente. Abre una categoría intermedia entre lo privado y lo público.

Si infraestructuras como Stakiny consiguen adopción, cambian dos dinámicas clave: cómo se financian las empresas privadas y cómo acceden los inversores a ese mercado. Más liquidez, más acceso y más mercado continuo.

Esta conversación forma parte de El Bloque Onchain, el congreso online y gratuito de Tutellus donde builders e inversores analizan DeFi, tokenización y regulación desde la práctica.

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